sábado, 27 de agosto de 2011

Mara Romero


SAGRADO LÍQUIDO
de
MARA ROMERO
- 2011 -
 

  
 

APLAUSO DE ÁNGELES

Aplauso de ángeles anticipado,
trinos, violines,
el eco
de mis demonios.

Instalas primaveras
sobre un ramaje de viudas
que coronan mis días.
A tu paso,
una procesión se pinta de blanco.
Me estrello con tu retrato,
mi penúltimo acto de fe.

Multiplicas tu nombre,
una abundancia de panes a cada paso,
y un mar nervioso
asegura que te veré una vez más,
a pesar de la escarcha de mis daños.
El pasto purifica el viento con tu olor,
aroma de julio,
esta noche te celebro.





PEDAZO DE CREDO


Camino por las calles de tu cuerpo,
te habito con tu belleza fresca,
turbulencia que hurga huesos,
jadeo hecho canto.
Tus orillas y sabor
aceleran mi sosiego,
amortajan tristezas
en cajones de añoranza,
donde siempre te encuentro;
ahí te fundes con restos de apariciones,
recuerdos de amores que vivieron
en caja de cerillos,
con la esperanza de un día ser lumbre.
Ahora duermes,
no sientes mi paso por tu pecho,
intacto de rencores,
te arrullas con mi candente
aullido de gata
que se arrastra dentro de ti,
dejando restos su pelaje
con la esperanza de tu asfixia.

Te instalo en la oscuridad
más íntima de mi desgracia;
rezo por las noches,
con el único pedazo de credo
que recuerdo,
suplico perdón al señor
por los daños pasados,
pero tú te me adelantas;
por eso tu arribo no fue inesperado,
y tus colinas las pude brincar
con paso herido,
porque estabas tan cansado de vida;
tapete de sueños que me hacía volar
en infinito;
errada estaba yo,
cuando te susurraba al oído
poemas de otras,
si tú te sabías todos los versos del mundo,
pintabas la vida con amaneceres
y al faltarte tinta
terminabas niebla,
donde ni el calor de mi cuerpo
derretía tus ansiedades.

Y trepas en mí,
en la franqueza con la que me doy,
donde te confundo
con amores a medio morir,
escondidos por siglos en mi cabeza;
tantos años dentro,
que aunque no se noten,
se sienten fuerte como raíces en el aire,
lastiman como risas que hierven

cuando soy antorcha encendida,
sagrado líquido de tu cintura.
Como serpiente sigo el rastro,
huyo del tiempo donde no te encuentres,
y mi piel caliza
se vuelve mármol de miedo frío,
cuando reconozco tu sombra
en los corredores de mi cuerpo,
dejando chispazos de ti:
trampa de vida,
rostro presentido
vigilándome desde una rendija de cielo.
Salgo de mi tumba ,
rasgando miedos,
resguardada de ti,
repitiendo el ciclo
con mis pupilas amarradas a tu figura,
a la espera del milagro
que somos juntos.
 



SAGRADO LÍQUIDO

Oía el tartamudeo, sentía sus garras
y su sangre,
voz que me atraviesa
entre el ruido del mundo,
rumor antiguo que se empeña
en habitarme.

Los adoquines tiene la huella de tu caída,
trizas de áspero recuerdo
que ilumina negro,
noche sin camino,
infame sed aprehendida
por lamer la sal de tus gotas;
urgencia de esparcirme en ti,
poblarte en versos,
amansar corajes de latidos ajenos
que caen frente a mi cara,
una y otra vez,
como obligación acumulada
de albergarte.

Ensayo mi salto a tu estanque,
en busca del sagrado líquido;
vino derramado para siempre,
rubor incienso
de mis paredes estrechas;
cansancio inagotado de tanto perecer,
reflejo desvaído,
oscuro como barro
que hace accesible el desastre.
Tú, fábula sin humildad ni espíritu,
das testimonio de que ahí estuviste,
acechas con tu luz
y me haces presa lejana de tu antojo.
El tiempo no es remedio,
fortalece el sufrimiento,
me funde luz
que ilumina el claustro
de tu rostro.





MÍRENLO

2006
¡Allí va!
Con voz vacía de mí
y su existencia desvanecida;
¡mírenlo!
arrastra harapos
con huesos deshechos
y sexo de ángel.
Su figura venida de ultrasueño
me hace péndulo,
columpia rabia y rencor,
fértiles silencios que encallan
en mi voz.
Es inútil este intento por enderezar
recuerdos,
penitencia en vida desvencijada
esparcidos al tiempo
como ceniza de tu último cigarro.
Algo apaga mi pensamiento;
los sonidos se aquietan,
te hacen remanso,



conversión que confunde
y alimenta desalientos.
Te veo
sin retórica ni ecos,
corro a hundir mis uñas en tu pecho,
a morder tu lengua.
El azar nos reúne de nuevo,
reclama el diálogo
de cuerpos,
único idioma que reconocen,
nos relatan su misterio.
La fugacidad me devuelve
al presente,
conozco sus gestos.
ilusa intento el diálogo,
rebelión de dudas empañan mi memoria,
regreso a días huidizos,
carcomida por imágenes que me devoran
Allí va, se los juro,
¡mírenlo!

 




RESPIRO TU PALABRA


Tu cuerpo se convierte en mío,
rito, alquimia de piel,
larva de pasión que se unge en los poros;
mi lengua y tu voz son las mismas,
ángeles de lava.
Soy emisaria de otro mundo,
soplo que le canta a la noche,
contorno de muerte,
daga sin perdón
que guía al jinete del tiempo,
tantea mi rastro bordado de pecados,
entidad infinito,
alimento censura
que me hacen escribir.








LIMBO IMAGINARIO



Mis ojos no son los mismos,
mi Dios es diferente.
Su figura, lavaba por lágrimas,
desobedecen mi timidez
y gritan la caída.
Renunció a mí,
a cualquier rasgo de futuro
que pudiera aclara la bruma
de mi razón inquieta.
El dolor me ha vencido,
tu nombre es solo augurio,
hoguera de indecisiones,
limbo imaginario,
ermita animada en sollozos,
vigilada en ojos muertos
que aún parpadean,
y animan carcajada
interminable escaleras de adioses.



Cortesia: www.casadelpoetaperuano.com 

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